
Han sido unos cuatro meses que van desde la recuperación de la apendicitis hasta Semana Santa. En este período la preferencia ha sido no lesionarme para sumar piscinas y cuantos mas kilómetros mejor, tanto, corriendo como en bicicleta a una intensidad baja. Es decir, no he hecho ningún, pero ningún, trabajo de series en cualquiera de las tres disciplinas. En este invierno no había hueco para el trabajo de ritmos
A priori, es un trabajo aburrido, por ejemplo, nadar tres mil seguidos, rodar dos horas en bici en solitario o, correr cincuenta minutos a 139 de pulso, como tope, porque tienes que ir con el freno pisado pero, en cambio los resultados, obtenidos, han sido gratificantes porque no me he lesionado y he vuelto a ilusionarme con el deporte.
Si se dan cuenta no destaco que haya corrido más rápido que nunca o, que haya logrado mi mejor marca o puesto en una competición para estar animado de nuevo, que sería lo más comprensible del mundo, pero esta vez ha sido por encontrar continuidad durante un cuatrimestre haciendo, lo que más me gusta y apasiona..... ENTRENAR.

Estos dos cambios unidos a la consecuencia de no haber sufrido ninguna lesión ha sido la ecuación correcta para confiar en el camino que sigo es el adecuado.