Lo más difícil que yo veía antes de empezar este reto, sin contar los 180 kilómetros, era encauzar los meses de preparación sin ningún tipo de inconveniente físico que me frenara y me mandara a la enfermería un tiempo largo. Así que, una vez, encontrado un método que me haya servido para terminar dos triatlones exigentes como el de Palma y Riaño, no debería de cambiar nada porque mi éxito está en la continuidad que nunca tuve antes.
Es cierto que la siguiente prueba es el IRONMAN y para ello, igual, habría que entrenar más, pero también corro el peligro de sobre entrenar o sobrecargar mis piernas mas de lo debido y romper el cuento tan fabuloso de la continuidad. Esta tesitura la voy a resolver con el mismo número de sesiones, por disciplina, pero incrementado un poco más de trabajo en ellas en Agosto, que sería el mes de acumulación, para después pasar a las últimas cuatro semanas de compensación o tapering.
En el deporte no existe el sistema matemático perfecto que te resuelve una ecuación, que en este caso sería una preparación, y menos si el profesor que te lo quiere explicar soy yo. Así que, para la gran ecuación, me amparo en el razonamiento básico y fundamental que dice: no toques nada si funciona
Animo furrito que tu puedes
ResponderEliminarNunca te lo dije, Gracias
ResponderEliminar