Hace justamente dos semanas fuí al médico para una resonancia magnética en el gemelo y sóleo porque me estaba dando mucha lata cuando corría. Los dolores empezaron sobre finales de agosto corriendo un día por el pueblo de San Mateo con mi compañero Mateo, que casualidad no?. Acudí al fisio y repose algo, o lo que pude porque en septiembre tuve dos muy buenas visitas de mis amigos de toda la vida. Gracias por esos maravillosos días con ustedes.
De vuelta a Ibiza empezé una pretemporada de carrera haciendo elíptica y corriendo dentro de la piscina para no seguir fastidiándome mas lo mismo. Además, me pillé las famosas medias compresivas para cuando volviera a correr que tantos atletas utilizan en sus entrenos. Y, como si de magía fuera las molestias empezaron a desaparecer, los entrenos volvieron a su normalidad y pude disfrutar de dos buenas carreras de 9 y 10 kms. Parecía que la época de desdichas se difumaba para dar paso a días de esfuerzo, alegria y motivación.
Lo curioso de todo es que ayer cuando me dieron los resultados de la prueba decía: ROTURA FIBRILAR GRADO 1-2 DEL TRICEPS SURAL. Así que he estado entrenando o mas bien jugándome un mes de dique seco sin ser muy consciente del tema. Ahora llega la reflexión siguiente: si he estado jodido y he entrenado y competido sin ningún problema, ahora debería parar cuando lo peor ya ha pasado?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario