
Y, a partir, del día de descanso es cuando empiezan las malas sensaciones nadando y en la bici, Y, no sólo eso sino que se me contagia a mí mismo y voy como aplatanado, más cansado de lo que acostumbro estar y con más sueño de lo normal. Sin duda que no me explico como un día me ha dejado tan descolocado.
El resto de la semana se ha hecho cuesta arriba por tener que librar sesiones duras con tan malas sensaciones, cansancio acumulado y fatiga extrema. Lo mejor de todo ha sido que no me he rendido y los entrenamientos que me propuse los he terminado con la cabeza bien alta.
Natación: 15.500 metros de natación repartidos en 4 sesiones de piscina (contento por como he superado los entrenamientos de esta semana).
Bicicleta: 264 kilómetros en tres salidas (vaya dolor de piernas y sufrimiento agónico en la salida del sábado).
Carrera a pie: 120 minutos en dos días (feliz por como mis piernas me han respondido)
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